Thot << El libro de los muertos>>.

Sin embargo, antes de ser dirigido hacia el infierno o hacia el paraíso, el corazón del difunto, es decir su conciencia, era depositado en la balanza de los dioses. Al mismo tiempo  se le pesaba y juzgaba.

Primeramente un monstruo con boca de cocodrilo y vientre de hipopótamo, denominado por los textos como «Bestia disforme»«Devorador de almas», sin duda alguna esperaba ávidamente y por esta razón junto a la balanza.

Suavizaba su mirada del lado de Osiris, el dios de los muertos que pronunciaba evidentemente y a más tardar la sentencia irrevocable.

Cuarenta y dos dioses justicieros, agachados sobre sus talones, representando cada uno una provincia del doble reino del Loto y del Papiro. Esto era el antiguo Egipto y además representando asimismo cada uno de los cuarenta y dos pecados regulares que cometen los hombres. Interrogaban al muerto que debía justificarse ante el tribunal. Esta es la célebre escena de la psicostasia pintada en todos los papiros funerarios.

Obviamente el difunto debía pronunciar entonces lo que se llama la Confesión negativa ante Thot. Simbolizado por el ibis y el babuino.

Un ejemplo que ningún egiptólogo ha podido descubrir, poseedor de los Libros Secretos, quien decretó que de tal manera su propia vida debía durar millones de siglos (Letanía CLXXV), Thot que da caza al puerco, que es el símbolo de Seth, enemigo de Osiris; en la tierra de los vivos. De igual importancia que la serpiente Apofis es el enemigo de Ra, en la tierra de los muertos.

Confesión negativa.

Sí, ante Thot y ante Anubis con cabeza de chacal, atentos a la balanza, el muerto especialmente debía antes que nada justificarse. Como resultado de no haber cometido pecado contra los hombres. Y esencialmente y en consecuencia de no haber hecho nunca nada que pudiese disgustar a los dioses. Sin duda alguna haber respetado las jerarquías.

Obviamente no matar ni ordenar matar y así como de no causar sufrimiento a nadie.

Indiscutiblemente sin avaricias midiendo a escondidas la comida y el incienso que es conveniente depositar en los templos.

Ni haber hurtado los alimentos o las jarras de bebida de los muertos, ni haber fornicado en los lugares puros, ni reducido el codo para robar la tierra del vecino y ni falseado las medidas, ni entorpecido los pesos de la balanza o robado los pájaros de los dioses o los peces de los lagos sagrados.

Indiscutiblemente no causar daño a los rebaños del Amón tebano y ni contado mal los lingotes de plata que debían dedicarse esencialmente al tesoro de los santuarios.

Fuente -El libro de los muertos-.

Thot y Anubis confesión negativa descrita en el libro de los muertos.
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Thot y Anubis confesión negativa descrita en el libro de los muertos.
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El difunto debía pronunciar entonces lo que se llama la Confesión negativa ante Thot, simbolizado por el ibis y el babuino.
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